sábado, 19 de outubro de 2013

PALAVRAS DO PAPA




18/10/2013
Não nos resignemos com o mal! Deus é Amor, que venceu o mal na morte e ressurreição de Cristo.

17/10/2013
A nossa oração não pode ficar reduzida a uma hora, ao domingo; é importante encontrar diariamente o Senhor.

14/10/2013
Queridos jovens, não tenhais medo de dar passos definitivos na vida. Tende confiança! O Senhor não vos deixa sozinhos.

11/10/2013
Quando encontrarmos a cruz, dirijamo-nos a Nossa Senhora: Mãe nossa, dai-nos a fortaleza de aceitar e abraçar a cruz!

10/10/2013
O mistério da Cruz, um mistério de amor, pode-se compreender na oração. Rezar e chorar de joelhos diante da Cruz.

(news.va)

Amanhã, dia das Missões


(AIS)

sexta-feira, 18 de outubro de 2013

Misteriosas descobertas arqueológicas nos Açores




São dezenas de estruturas em pedra ou escavadas na rocha encontradas em várias ilhas dos Açores e estão a gerar polémica, porque parecem apontar para a presença humana no arquipélago muito antes da chegada dos portugueses.

A multiplicação de descobertas arqueológicas no Corvo, na Terceira e noutras ilhas dos Açores está a provocar polémica, porque parece indicar a presença de navegadores muitos séculos antes da chegada oficial dos portugueses, em 1427 (Diogo de Silves).
Celtas, fenícios, cartagineses, romanos podem ter passado pelo arquipélago, porque o regresso ao Mediterrâneo ou ao norte da Europa de qualquer barco que viajasse ao longo da costa africana teria de ser feito pela chamada volta do Atlântico, por causa da direção dominante dos ventos de nordeste.
Essa rota passava precisamente pelo grupo central das ilhas dos Açores e pelos seus dois melhores portos naturais: Angra do Heroísmo, na Terceira, e Horta, no Faial.
Faltam sondagens, escavações e datações por radiocarbono para se tirarem conclusões definitivas, mas se fosse provada a origem pré-portuguesa dos achados arqueológicos, a História teria de ser rescrita, tanto no que diz respeito à descoberta das ilhas como ao paradigma da navegação no Atlântico. 
Félix Rodrigues, professor catedrático da Universidade dos Açores, que descobriu e estudou em profundidade alguns destes achados, vai mais longe e afirma ao Expresso: "Seria a maior descoberta arqueológica da Europa dos últimos 100 anos".



Pope's General Audience - Udienza Generale del Papa - 2013-10-16

quinta-feira, 17 de outubro de 2013

O olhar do Açor

A Quinta:   
A natureza sempre muito perto





"Obras do Senhor, bendizei o Senhor!"






"Sol e Lua, bendizei o Senhor"


PASSA BEM ESTE DIA

Santo Inácio de Antioquia, bispo, mártir, séc. II




Santo Inácio de Antioquia, conforme historiadores, viveu por volta do segundo século. Coração ardente (o nome Inácio deriva de ignis = fogo ), ele é lembrado sobretudo pelas expressões de intenso amor a Cristo. A cidade da Síria, Antioquia, terceira em ordem de grandeza do vasto império romano, teve como primeiro bispo o apóstolo Pedro, ao qual sucederam Evódio e em seguida Inácio, o Teófolo, o que traz Deus, como ele mesmo gostava de ser chamado. Pesquisadores indicam que Inácio de Antioquia conheceu pessoalmente os apóstolos Pedro e Paulo.



Por volta do ano 110, foi preso vítima da perseguição de Trajano. Nessa viagem de Antioquia a Roma para onde ia como prisioneiro, o santo bispo escreveu sete cartas, dirigidas a várias Igrejas e a São Policarpo. Tais cartas constituem preciosos documentos sobre a Igreja primitiva, seus fundamentos teológicos, sua constituição hierárquica... Trazido acorrentado para Roma, onde terminou os seus dias na arena, devorado pelas feras selvagens, tornou-se objeto de afectuosas atenções da parte das várias comunidades cristãs nas cidades por onde passou. A ânsia de alcançar Deus, de encontrar Cristo, expressa com intensidade que faz lembrar São Paulo.



As suas palavras inflamadas de amor a Cristo e à Igreja ficaram na lembrança de todas as gerações futuras. "Deixem-me ser a comida das feras, pelas quais me será dado saborear Deus. Eu sou o trigo de Deus. Tenho de ser triturado pelos dentes das feras, para tornar-me pão puro de Cristo."

" Onde está o Bispo, aí está a comunidade, assim como onde está Cristo Jesus aí está a Igreja Católica", foi escrito na carta endereçada ao então jovem bispo de Esmirna, São Policarpo. Os cristãos de Antioquia veneravam, desde a antiquidade, o seu sepulcro nas portas da cidade e já no século IV celebravam a sua memória a 17 de outubro, dia adoptado agora também pelo novo calendário.

 (Evangelho Quotidiano)


quarta-feira, 16 de outubro de 2013

"Preguntémonos hoy si tenemos miedo de lo que el Señor pudiera pedirnos"



El Año de la Fe en Roma vive con intensidad las jornadas marianas del sábado y de hoy. Este domingo por la mañana ante más de cien mil fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro alrededor de la estatua de Nuestra Señora de Fátima, el Papa Francisco presidió la Santa Misa. (12.10.2013)

Oración que recitó el santo padre a los pies de la Imagen


Bienaventurada María, Virgen de Fátima,
con renovada gratitud por tu presencia materna
unimos nuestra voz a la de todas las generaciones
que te llaman bienaventurada.
Celebramos en ti las grandes obras de Dios,
que nunca se cansa de inclinarse
con misericordia sobre la humanidad afligida por el mal
y herida por el pecado, para sanarla y salvarla.
Acoge con benevolencia de madre
el acto por el nos ponemos hoy bajo tu protección
con confianza, ante esta tú imagen
tan querida por todos nosotros.
Estamos seguros que cada uno de nosotros es precioso a tus ojos
y que nada te es ajeno de todo lo que habita en nuestros corazones.
Nos dejamos alcanzar por tu dulcísima mirada
y recibimos la caricia consoladora de tu sonrisa.
Proteje nuestra vida entre tus brazos:
bendice y refuerza cada deseo de bien; reaviva y alimenta la fe;
sostén e ilumina la esperanza; suscita y anima la caridad;
guíanos a todos nosotros en el camino de la santidad.
Enséñanos tu mismo amor de predilección hacia los pequeños y los pobres,
hacia los excluidos y los que sufren, por los pecadores
y por los que tienen el corazón perdido: 
reúne a todos bajo tu protección y a todos entrégales
a tu Hijo dilecto, el Señor Nuestro, Jesús.
Amén.
Texto de la homilía del Papa Francisco

Hoy nos encontramos ante una de esas maravillas del Señor: ¡María! Una criatura humilde y débil como nosotros, elegida para ser Madre de Dios, Madre de su Creador.
Precisamente mirando a María a la luz de las lecturas que hemos escuchado, me gustaría reflexionar con ustedes sobre tres puntos: primero, Dios nos sorprende, segundo, Dios nos pide fidelidad, tercero, Dios es nuestra fuerza.
1. El primero: Dios nos sorprende. La historia de Naamán, jefe del ejército del rey de Aram, es llamativa: para curarse de la lepra se presenta ante el profeta de Dios, Eliseo, que no realiza ritos mágicos, ni le pide cosas extraordinarias, sino únicamente fiarse de Dios y lavarse en el agua del río; y no en uno de los grandes ríos de Damasco, sino en el pequeño Jordán. Es un requerimiento que deja a Naamán perplejo, también sorprendido: ¿qué Dios es este que pide una cosa tan simple? Decide marcharse, pero después da el paso, se baña en el Jordán e inmediatamente queda curado. Dios nos sorprende; precisamente en la pobreza, en la debilidad, en la humildad es donde se manifiesta y nos da su amor que nos salva, nos cura y nos fortalece. Sólo pide que sigamos su palabra y nos fiemos de Él.
Ésta es también la experiencia de la Virgen María: ante el anuncio del Ángel, no oculta su asombro. Es el asombro de ver que Dios, para hacerse hombre, la ha elegido precisamente a Ella, una sencilla muchacha de Nazaret, que no vive en los palacios del poder y de la riqueza, que no ha hecho cosas extraordinarias, pero que está abierta a Dios, se fía de Él, aunque no lo comprenda del todo: “He aquí la esclava el Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc1,38). Es su respuesta. Dios nos sorprende siempre, rompe nuestros esquemas, pone en crisis nuestros proyectos, y nos dice: Fíate de mí, no tengas miedo, déjate sorprender, sal de ti mismo y sígueme.
Preguntémonos hoy todos nosotros si tenemos miedo de lo que el Señor pudiera pedirnos o de lo que nos está pidiendo. ¿Me dejo sorprender por Dios, como hizo María, o me cierro en mis seguridades, seguridades materiales, seguridades intelectuales, seguridades ideológicas, seguirdades de mis proyectos? ¿Dejo entrar a Dios verdaderamente en mi vida? ¿Cómo le respondo?
2. En la lectura de San Pablo que hemos escuchado, el Apóstol se dirige a su discípulo Timoteo diciéndole: Acuérdate de Jesucristo, si perseveramos con Él, reinaremos con Él. Éste es el segundo punto: acordarse siempre de Cristo, la memoria de Jesucristo, y esto es perseverar en la fe: Dios nos sorprende con su amor, pero nos pide que le sigamos fielmente. Pensemos cuántas veces nos hemos entusiasmado con una cosa, con un proyecto, con una tarea, pero después, ante las primeras dificultades, hemos tirado la toalla. Y esto, desgraciadamente, sucede también con nuestras opciones fundamentales, como el matrimonio. La dificultad de ser constantes, de ser fieles a las decisiones tomadas, a los compromisos asumidos. A menudo es fácil decir “sí”, pero después no se consigue repetir este “sí” cada día. No se consigue a ser fieles.
María ha dicho su “sí” a Dios, un “sí” que ha cambiado su humilde existencia de Nazaret, pero no ha sido el único, más bien ha sido el primero de otros muchos “sí” pronunciados en su corazón tanto en los momentos gozosos como en los dolorosos; todos estos “sí” culminaron en el pronunciado bajo la Cruz. Hoy, aquí hay muchas madres; piensen hasta qué punto ha llegado la fidelidad de María a Dios: hasta ver a su Hijo único en la Cruz. La mujer fiel, de pie, destruida dentro, pero fiel y fuerte.
Y yo me pregunto: ¿Soy un cristiano a ratos o soy siempre cristiano? La cultura de lo provisional, de lo relativo entra también en la vida de fe. Dios nos pide que le seamos fieles cada día, en las cosas ordinarias, y añade que, a pesar de que a veces no somos fieles, Él siempre es fiel y con su misericordia no se cansa de tendernos la mano para levantarnos, para animarnos a retomar el camino, a volver a Él y confesarle nuestra debilidad para que Él nos dé su fuerza. Es éste el camino definitivo, siempre con el Señor, también en nuestras debilidades, también en nuestros pecados. Jamás caminar sobre el camino de lo provisional. Esto sí mata. La fe es fidelidad definitiva, como aquella de María.
3. El último punto: Dios es nuestra fuerza. Pienso en los diez leprosos del Evangelio curados por Jesús: salen a su encuentro, se detienen a lo lejos y le dicen a gritos: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros” (Lc 17,13). Están enfermos, necesitados de amor y de fuerza, y buscan a alguien que los cure. Y Jesús responde liberándolos a todos de su enfermedad. Llama la atención, sin embargo, que solamente uno regrese alabando a Dios a grandes gritos y dando gracias. Jesús mismo lo indica: diez han dado gritos para alcanzar la curación y uno solo ha vuelto a dar gracias a Dios a gritos y reconocer que en Él está nuestra fuerza. Saber agradecer, dar gloria a Dios por lo que hace por nosotros.
Miremos a María: después de la Anunciación, lo primero que hace es un gesto de caridad hacia su anciana pariente Isabel; y las primeras palabras que pronuncia son: “Proclama mi alma la grandeza del Señor”, o sea, un cántico de alabanza y de acción de gracias a Dios no sólo por lo que ha hecho en Ella, sino por lo que ha hecho en toda la historia de salvación. Todo es don suyo. Si nosotros podemos entender que todo es don de Dios, ¡cuánta felicidad hay en nuestro corazón! Todo es don suyo ¡Él es nuestra fuerza! ¡Decir gracias es tan fácil, y sin embargo tan difícil! ¿Cuántas veces nos decimos gracias en la familia? Es una de las palabras claves de la convivencia. "Permiso", "disculpa", "gracias": si en una familia se dicen estas tres palabras, la familia va adelante. "Permiso", "perdóname", "gracias". ¿Cuántas veces decimos "gracias" en familia? ¿Cuántas veces damos las gracias a quien nos ayuda, se acerca a nosotros, nos acompaña en la vida? ¡Muchas veces damos todo por descontado! Y así hacemos también con Dios. Es fácil dirigirse al Señor para pedirle algo, pero ir a agradecerle: "Uy, no me dan ganas".
Continuemos la Eucaristía invocando la intercesión de María para que nos ayude a dejarnos sorprender por Dios sin oponer resistencia, a ser hijos fieles cada día, a alabarlo y darle gracias porque Él es nuestra fuerza. Amén.
(Romereports.com Textos completos: Radio Vaticana)

A ROSA DESABROCHOU



O arranjinho de flores que colocaram de tarde de sábado junto do sacrário era composto por três rosas: uma ao centro a querer abrir e duas dos lados, ainda em botão; não tinha mais de um palmo e meio de altura.



Ao longo do dia a flor central ia muito lentamente abrindo as suas pétalas, como se fosse um ser vivo que respira, se alimenta e cresce. Os "botões" , cada um com a sua idade e ritmo, ainda estavam na fase infantil...



No outro dia de manhã, hora da Eucaristia, a rosa do Santíssimo estava no auge da 

sua magnitude: linda, toda aberta! As outras, também rosas, completavam e encantavam aquele conjunto floral, só que não iriam nunca chegar ao outro patamar - estavam ainda muito fechadas...



Eu pedi ao Senhor que actuasse em mim, como o fez com aquela rosa: que interviesse na minha vida, ao ponto de eu me abrir ao Seu amor para fazer a Sua vontade e deixar-me conduzir por Ele sem medo. Senhor, da-me a confiança e a simplicidade das crianças.



(Porto, 30 de Setembro 2013)

terça-feira, 8 de outubro de 2013

CINCO PASSOS

HOJE É O DIA DO SENHOR

XXVI DOMINGO DO TEMPO COMUM



Cinco passos apenas separam o meu quarto, da Capela onde se encontra Jesus Eucaristia. Não são metros! São passos mesmo.

É de facto mais um privilégio com que o Senhor me presenteou no meio da tribulaçao. Do meu quarto ouço as orações desde o alvorecer até noite dentro. O mundo sustenta-se em grande parte pelo poder da oração e há " gente" que reza muito por todos e por tudo.



Ter ao lado o lugar do " repouso", da súplica e do louvor a Deus, é uma loucura! 

Quando à noite me vou deitar, alguém deixa sempre a porta da capela, muito larga, toda aberta para trás, a luz é ténue e o silêncio, acolhedor: uma maravilha inesplicável! Só o Senhor e eu! Nunca mais vou ter um momento assim!



Que o Senhor amoleça o meu coração duro para eu aceitar fazer a Sua vontade e viver feliz.



(Porto, Setembro 2013)

segunda-feira, 7 de outubro de 2013

USUFRUI AS COISAS PEQUENAS


"Usufrui o que o Senhor te vai dando mesmo, as pequenas coisas...", me disse uma amiga e irmã ao despedir-se de mim. 



Isto implica estar alegre e em paz porque Deus me ama com um amor sem tamanho; apreciar aquele lindo fim de tarde com o sol cor do fogo a um palmo do mar; céu azul sem núvens; temperatura amena... Tudo presentes com que o Senhor nos presenteou à nossa chegada.



Esta exortação foi para o meu coração um alerta para viver o momento: "agora". Aceitar as coisas boas e as desagradáveis, porque ambas fazem parte da existência humana. Até o batalhão de mosquitos que tocaram uma sinfonia desafinada toda a noite, porque dormimos com a janela aberta por causa do imenso calor que se fazia sentir. Em contrapartida, durante a madrugada, deu para espreitar a lua enorme, frente à minha janela colocada bem no centro do azul negro do céu pejado de estrelas de multiplo tamanho e luminosidade...



São as vicissitudes da vida! Por isso não há monotonia nem rotinas.



Foi assim que Deus quis. Bendito seja Deus.



(Porto, 20.09.2013)


TUDO SÃO VAIDADES


O dia estava sombrio, mas muito quente e húmido. Ao chegarmos ao balcão, para além dos bilhetes recebemos a informação de que iríamos viajar na classe executiva! desconhecemos a razão. Fiquei eufórica no primeiro instante! uau! pela 1- vez! Depois fui-me lembrado do muito que tenho murmurado e falado mal das pessoas que viajam nesta classe neste tempo de crise... e muitos deles se calhar, gratuitamente como nós... 


Aí, fui interiorizando a minha atitude e quando nos sentámos nos nossos lugares, tive vergonha de mim, vergonha que me vissem ali...


Conclusão: claro que ainda gosto de mordomias! Claro que, tendo oportunidade, gosto de ostentar poder. Tudo fachada! "Tudo vaidades" .


É assim que o Senhor me vai mostrando o "estado" em que me encontro! Me educa para que eu assuma a minha arrogância e fragilidade. Neste episódio que, noutros tempos eu ficaria apenas na fase da euforia, o Senhor Misericórdia uma vez mais veio junto a mim como uma Mãe amorosa e paciente, convidando-me a seguir pelo Seu caminho.


REZEM PELA MINHA MÃE QUE ESTÁ HOJE DE ANIVERSÁRIO, NO CÉU.



(Porto, 19.09.2013)