domingo, 12 de fevereiro de 2012
HOJE É O DIA DO SENHOR
sábado, 11 de fevereiro de 2012
"Soy la Inmaculada Concepción"
Pero el sacerdote del lugar, el padre Peyramale, no quiere dejarse engañar y pide a Bernardette que pregunte a la Visión su nombre: "Soy la Inmaculada Concepción", responde la Santísima Virgen. Ante esta respuesta –Bernardette no comprende el significado de las palabras pronunciadas por la Virgen– el sacerdote queda plenamente convencido del carácter sobrenatural divino de las apariciones. Es necesario recordar que el dogma de la "Inmaculada Concepción" había sido definido sólo cuatro años antes, el 8 diciembre 1854, por el Papa Pío IX, mediante la bula "Ineffabilis Deus". La vidente, de muy poca formación intelectual, no tenía noticia alguna que tal definición, según la cual, es una verdad de fe católica que María, Madre de Dios, había sido concebida sin pecado original, en previsión a su maternidad divina.
Por lo demás, el carácter sobrenatural de las apariciones se puso de manifiesto casi de inmediato, con la realización de milagros. La Santísima Virgen había pedido a Bernardette que excavara en el suelo de la gruta. De ahí manó una fuente de agua, donde lavó su ojo enfermo un hombre que había perdido la visión del ojo 20 años atrás por un accidente. La recuperación de la visión de su ojo enfermo fue el primero de los milagros de Lourdes. Muchos otros milagros han tenido lugar, también en nuestros días, a través del agua de esa fuente. Pero lo decisivo del mensaje de Lourdes es la necesidad de penitencia y oración por los pecadores.
¿Nos preocupa el perdón de los pecados nuestros y de otras personas? El pecado es el verdadero mal, lo que más daña al hombre. El amor que Dios nos tiene le ha llevado a concedernos el auxilio de Santa María mediante esta aparición suya en Lourdes y en otros lugares también conocidos. María aparece así como verdadera Madre de los hombres, que busca decididamente nuestro bien: vernos libres de nuestros pecados, que nos apartan de Dios: único sentido y fin de nuestra vida.
Por nuestra debilidad y miseria caemos con frecuencia en el pecado: somos pecadores. "Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte", repetimos en el Padre Nuestro. Aseguremos, por consiguiente, esta petición. Reparemos con penitencia, como nos aconseja la Virgen de Lourdes, los pecados cometidos por nosotros mismos y los pecados de todo el mundo.
No es necesario que se trate de penitencias muy extraordinarias. Seguramente tenemos en nuestra jornada habitual muchas ocasiones de contrariar discretamente el propio gusto, de poner toda la intensidad en nuestros quehaceres habituales acabándolos con la perfección que a Dios le agrada, de tratar a las demás personas con la delicadeza y el amor que se merece todo hijo de Dios, de poner empeño en la difusión del Evangelio en nuestro ambiente más habitual, etc.
El Sacramento de la Penitencia es el modo ordinario instituido por Jesucristo para la remisión de los pecados. Concretemos recibirlo cada uno con la frecuencia que nos recomienden en nuestra dirección espiritual.
A Santa María, refugio de los pecadores y madre nuestra, nos encomendamos, para que sea eficaz ese empeño suyo de presentarnos ante Dios, Padre Nuestro, con el alma limpia, con la ilusión y la alegría de los buenos hijos.
Festa da Igreja : Nossa Senhora de Lourdes
sexta-feira, 10 de fevereiro de 2012
"O Senhor tem urgência em salvar os que sofrem!"
quinta-feira, 9 de fevereiro de 2012
AUDIÊNCIA GERAL-PAPA BENTO XVI
Sala Paulo VIQuarta-feira,
Queridos irmãos e irmãs,
Pregado na cruz, Jesus lança este grito: «Meu Deus, meu Deus, porque Me abandonaste?» No momento extremo da sua rejeição pelos homens, Ele reza, deixando transparecer tanto a solidão do seu coração como a certeza da presença do Pai, a quem reafirma plena adesão aos seus desígnios de salvação da humanidade. Mas, como é possível que Deus não intervenha para libertar o seu Filho desta prova terrível? É importante compreender que a oração de Jesus não é o grito de um desesperado, que se sente abandonado. Mas, ao rezar um salmo de Israel - as palavras referidas são o início do salmo 22, Jesus toma sobre Si o sofrimento do seu povo e de todos os homens oprimidos pelo mal e leva-o até ao próprio coração de Deus, seguro de que o seu grito será atendido na ressurreição. Enfim Jesus vive o seu sofrimento em comunhão connosco e por nós; é um sofrimento que brota do amor e, por isso, já contém em si a redenção, a vitória do amor.
“Deus antes de nos dar a Sua graça, prova a nossa fé”
quarta-feira, 8 de fevereiro de 2012
Escutar, confiar, para obedecer!
«Cria em mim, ó Deus, um coração puro» (Sl 50,12)
Não é sem dificuldade que alcançamos a virtude: quanto suor, quantas provações! Quanto esforço e sofrimento! As Escrituras lembram-nos muitas vezes: «como é estreita a porta e quão apertado é o caminho» que leva ao Reino, ao passo que «larga é a porta e espaçoso o caminho que conduz à perdição», pelo pecado (Mt 7,13-14). E, no entanto, as mesmas Escrituras asseguram-nos de que podemos alcançar essa existência superior. [...] Como nos tornarmos puros? O Sermão da montanha ensina-no-lo em quase todos os passos. Lede os mandamentos nele expressos uns após outros, e descobrireis a verdadeira arte da purificação do coração. [...]
Ao mesmo tempo que Cristo nos promete a bem-aventurança, instrui-nos e forma-nos para o bom êxito desta promessa. Não é certamente sem dificuldades que se atinge a bem-aventurança. Mas compara bem tais dificuldades com a existência de que elas te afastam, e verás quão mais penoso é o pecado, se não no imediato, pelo menos na vida futura. [...] Infelizes aqueles cujo espírito se mantém, com obstinação, na impureza! Apenas verão a face do Adversário. Contrariamente, a existência de um justo ficará marcada pela efígie de Deus. [...]. Sabemos que traços reveste, por um lado, uma vida de pecado e, por outro, uma vida de justiça. Face à alternativa, temos a liberdade de escolher. Fujamos portanto do rosto do demónio, arranquemos a sua máscara odiosa e, revestidos da imagem divina, purifiquemos o coração. Possuiremos assim a alegria e a imagem divina brilhará em nós, graças à nossa pureza em Cristo Jesus, Nosso Senhor. “
segunda-feira, 6 de fevereiro de 2012
Estamos en la misión por agradecimiento al Señor
Florencio y María Fernanda son un matrimonio del Camino Neocatecumenal en misión en Marsella (Francia). Casados desde hace 17 años, tienen nueve hijos, de tres meses a 16 años:
¿Por qué decidisteis ir a la misión con vuestros hijos?
Por agradecimiento al Señor, por lo bien que lo ha hecho en nuestras vidas; yo –habla Florencio– pasé la juventud en el ateísmo y en la droga, buscando un sentido a la vida, que no encontraba. Después de un accidente de coche en el que hubo varios muertos, entré de nuevo en la Iglesia. Años después, nos ofrecimos para ir a la misión; en una convivencia, el Papa nos dio una cruz y nos envió como misioneros a Marsella.
¿Cómo evangeliza una familia en uno de los países más desarrollados del mundo?
En Francia, de cada tres matrimonios, más de uno está divorciado; existen muchísimas familias monoparentales, y familias formadas por hijos de distintos padres. Es el Estado el que se encarga de la educación de los hijos; pero como no existe una moral –ya que el Estado francés es laico–, se limita a poner parches, dando ayudas económicas. Nuestra misión allí es hacer presente, la familia, con nuestra vida cotidiana, recogiendo la visión del Papa de evangelizar Europa reconstruyendo aquello que no existe: una familia tradicional, con un padre y una madre, con hijos. Nosotros no hacemos gran cosa, simplemente vivir y ofrecer nuestra vida por este país.
¿Cómo os reciben allí?
No son muy expresivos. Nosotros hacemos allí lo que yo llamo una pastoral de contagio, entre los vecinos, los compañeros de colegio de los niños… Cuando nos preguntan, es cuando ofrecemos razones de nuestra fe; pero sin imposiciones, porque es una sociedad que está de vuelta y no quiere escuchar ya nada que tenga que ver con la religión. Existe una pobreza espiritual y humana muy grande; las personas llegan de nuevo a la Iglesia muy destruidas, sin voluntad ni autoestima, aunque sean intelectuales, o tengan una buena profesión. Jesucristo las va reconstruyendo poco a poco. Yo creo que el Señor nos ha enviado a Marsella como una barrera frente a las sectas y al Islam; y no es que hagamos proselitismo, sino que sólo aportamos nuestra presencia.
domingo, 5 de fevereiro de 2012
A propósito da Leitura do Livro de Job
Job tomou a palavra, dizendo:
«Não vive o homem sobre a terra como um soldado?
Não são os seus dias como os de um mercenário?
Como o escravo que suspira pela sombra
e o trabalhador que espera pelo seu salário,
assim eu recebi em herança meses de desilusão
e couberam-me em sorte noites de amargura.
Se me deito, digo: ‘Quando é que me levanto?’
Se me levanto: ‘Quando chegará a noite?’
E agito-me angustiado até ao crepúsculo.
Os meus dias passam mais velozes que uma lançadeira de tear
e desvanecem-se sem esperança.
– Recordai-Vos que a minha vida não passa de um sopro
e que os meus olhos nunca mais verão a felicidade».
AMBIENTE
O Livro de Job é um clássico da literatura universal. Além de uma extraordinária beleza literária, este livro apresenta uma bem elaborada reflexão sobre algumas das grandes questões que o homem de todos os tempos coloca a si próprio: qual o sentido da vida? Qual a situação do homem diante de Deus? Qual o papel de Deus na vida e nos dramas do homem? Qual o sentido do sofrimento?
Job, o herói desta história, é apresentado como um homem piedoso, bom, generoso e cheio de “temor de Deus”. Possuía muitos bens e uma família numerosa… Mas, repentinamente, viu-se privado de todos os seus bens, perdeu a família e foi atingido por uma grave doença.
A história dos dramas de Job serve para introduzir uma reflexão sobre um dogma intocável da fé israelita: o dogma da retribuição. Para a catequese tradicional de Israel, a atitude de Deus em relação aos homens estava perfeitamente definida: Iahweh recompensava os bons pelas suas boas obras e os maus recebiam sempre um castigo exemplar pelas injustiças e arbitrariedades que praticavam. A justiça de Deus – realizada sempre nesta terra – era linear, previsível, lógica, imutável. Iahweh é, de acordo com esta catequese, um Deus definido, previsível, que Se limita a fazer a contabilidade das acções boas e das acções más do homem e a pagar-lhe em consequência.
No entanto, a vida punha em causa esta visão “oficial” de Deus e da sua acção na vida do homem. Constatava-se, com alguma frequência, que os maus possuíam bens em abundância e viviam vidas longas e felizes, enquanto que os justos eram pobres e sofriam por causa da injustiça e da violência dos poderosos. O dogma acabava, sobretudo, por ser totalmente posto em causa pelo problema do sofrimento do inocente: se um homem bom, piedoso, que teme o Senhor e que vive na observância dos mandamentos sofre, como explicar esse sofrimento?
O Livro de Job reflecte, precisamente, sobre esta questão. O herói (Job) discorda da teologia tradicional (no livro, apresentada por quatro amigos, que procuram explicar a Job que o seu sofrimento tem de ser o resultado lógico das suas faltas) e, a partir da sua própria experiência, denuncia uma fé instalada em preconceitos e em teorias abstractas que não tem nada a ver com a vida. Ele não aceita as falsas imagens de Deus fabricadas pelos teólogos profissionais, para quem Deus não passa de um comerciante que paga conforme a qualidade da mercadoria que recebe…
Como não pode aceitar esse deus falso, Job parte em busca do verdadeiro rosto de Deus. Numa busca apaixonada, emotiva, dramática, veemente, temperada pelo sofrimento, marcada pela rebeldia e, às vezes, pela revolta, Job chega ao “face a face” com Deus. Descobre um Deus omnipotente, desconcertante, incompreensível, que ultrapassa infinitamente as lógicas humanas; mas descobre, também, um Deus que ama com amor de Pai cada uma das suas criaturas. Job reconhece, então, a sua pequenez e finitude, a sua incapacidade para compreender os projectos de Deus. Reconhece que ele não pode julgar Deus, nem entendê-l’O à luz da lógica dos homens. A Job, o homem finito e limitado, só resta uma coisa: entregar-se totalmente nas mãos desse Deus, incompreensível mas cheio de amor, e confiar plenamente n’Ele. E é isso que Job faz, finalmente.
O nosso texto integra o corpo central do livro. Entre 3,1 e 31,40, o autor apresenta, em forma de poesia, um diálogo entre Job (o crente inconformado, polémico, contestatário) e os amigos (os defensores da teologia e da catequese tradicionais). Nesse diálogo, Job vai desfazendo os argumentos da catequese oficial de Israel; e vai, também, derramando a sua insatisfação e revolta, num desafio a esse deus falso que os amigos lhe apresentam e que Job se recusa a aceitar.
MENSAGEM
O texto que nos é hoje proposto apresenta-se como uma reflexão do próprio Job sobre o sentido da sua vida.
Job começa por tecer considerações de carácter geral sobre a vida do homem na terra. O quadro apresentado é muito negativo… Para mostrar como a vida é dura, triste e dolorosa, ele utiliza três exemplos (vers. 1-2). O primeiro exemplo é o da vida do soldado, condenado a uma existência de luta, de risco e de sujeição. O segundo exemplo é o do escravo, condenado a uma vida de trabalho, de tortura e de maus tratos (só os breves momentos de descanso, à sombra, lhe dão algum alívio). O terceiro exemplo é o do trabalhador assalariado, condenado a trabalhar duramente de sol a sol (embora receba a recompensa de um salário). Estes são, na época, os três “estados” considerados mais penosos e miseráveis da vida do homem.
No entanto, Job considera que a sua situação pessoal ainda é mais terrível. A dor que enche a sua existência fatiga mais do que o trabalho do assalariado; a sua infelicidade é mais dolorosa do que a vida de luta e de risco do soldado; o seu desespero é mais pesado do que a sujeição do escravo. O sofrimento de Job não lhe dá descanso, nem de noite nem de dia, e a sua desilusão não é atenuada (como no caso do trabalhador) com a esperança de uma recompensa (vers. 3-4. 6).
Depois de traçar o quadro da sua triste existência, Job dirige-se directamente a Deus (vers. 7 e seguintes) e pede-lhe que “recorde” (isto é, que tenha em consideração) a triste situação do seu servo.
O texto que a liturgia nos propõe termina aqui… No entanto, na “oração” original, Job continua a expor a Deus a sua triste situação (cf. Job 7,7-21). A oração de Job está carregada de desespero, de amargura e de revolta contra esse Deus incompreensível e prepotente que Se recusa a pôr um fim ao drama do seu amigo Job. O grito de revolta de Job brota de um coração dolorido e sem esperança e é a expressão da angústia de um homem que, na sua miséria, se sente injustiçado e condenado pelo próprio Deus; mas é também o grito do crente que sabe que só em Deus pode encontrar a esperança e o sentido para a sua existência.
ACTUALIZAÇÃO
• O sofrimento – sobretudo o sofrimento do inocente – é, talvez, o drama mais inexplicável que atinge o homem ao longo da sua caminhada pela história. Que razões há para o sofrimento de uma criança ou de uma pessoa boa e justa? Porque é que algumas vidas estão marcadas por um sofrimento atroz e sem esperança? Como é que um Deus bom, cheio de amor, preocupado com a felicidade dos seus filhos, Se situa face ao drama do sofrimento humano? A única resposta honesta é dizer que não temos uma resposta clara e definitiva para esta questão. O “sábio” autor do livro de Job lembra-nos, contudo, a nossa pequenez, os nossos limites, a nossa finitude, a nossa incapacidade para entender os mistérios de Deus e para compreender os caminhos por onde se desenrolam os projectos de Deus. De uma coisa podemos estar certos: Deus ama-nos com amor de pai e de mãe e quer conduzir-nos ao encontro da vida verdadeira e definitiva, da felicidade sem fim… Talvez nem sempre sejamos capazes de entender os caminhos de Deus e a sua lógica… Mas, mesmo quando as coisas não fazem sentido do ponto de vista da nossa humana lógica, resta-nos confiar no amor e na bondade do nosso Deus e entregarmo-nos confiadamente nas suas mãos.
• Ao longo do livro de Job, multiplicam-se os desabafos magoados de um homem a quem o sofrimento tornou duro, exigente, amargo, agressivo, inconformado, revoltado até. No entanto, Deus nunca condena o seu amigo Job pela violência das suas palavras e das suas exigências… Deus sabe que as vicissitudes da vida podem levar o homem ao desespero; por isso, entende o seu drama e não leva demasiado a sério as suas expressões menos próprias e menos respeitosas. A atitude compreensiva e tolerante de Deus convida-nos a uma atitude semelhante face aos lamentos de revolta e de incompreensão vindos do coração daqueles irmãos que a vida maltratou… Que ressonância tem no nosso coração o lamento sentido dos nossos irmãos, mesmo quando esse lamento assume expressões mais contundentes e mais chocantes?
• Job é, também, o crente honesto e livre, que não aceita certas imagens pré-fabricadas de Deus, apresentadas pelos profissionais do sagrado. Recusa-se a acreditar num Deus construído à imagem dos esquemas mentais do homem, que funciona de acordo com a lógica humana da recompensa e do castigo, que Se limita a fazer a contabilidade do bem e do mal do homem e a responder com a mesma lógica. Com coragem, correndo o risco de não ser compreendido, Job recusa esse Deus e parte à procura do verdadeiro rosto de Deus – esse rosto que não se descobre nos livros ou nas discussões teológicas abstractas, mas apenas no encontro “face a face”, na aventura da procura arriscada, na novidade infinita do mistério. É esse mesmo percurso que Job, o protótipo do verdadeiro crente, nos convida a percorrer.
(Dehonianos)
HOJE É O DIA DO SENHOR
sábado, 4 de fevereiro de 2012
PALAVRA DE VIDA - Fevereiro
sexta-feira, 3 de fevereiro de 2012
“Jesus, filho de David tem compaixão de mim, que sou um pecador.”
quinta-feira, 2 de fevereiro de 2012
DISCURSO DO PAPA BENTO XVI À COMUNIDADE DO CAMINHO NEOCATECUMENAL
Sexta-feira, 20 de Janeiro de 2012
quarta-feira, 1 de fevereiro de 2012
ÍINCIO DAS CATEQUESES DO CAMINHO NEOCATECUMENAL

Como previsto, iniciaram-se ontem as Catequeses do Caminho Neocatecumenal.
O Sr Padre Dolores, ouvidor de Angra, em substituição do Sr Vigário Geral, fez a apresentação da Equipa do Caminho, aos presentes.
O Catequista Lourenço entre muitas coisas deu a conhecer a “história real” do Caminho:
Era uma vez …
Um rapaz chamado Francisco – Kiko para a família e os amigos -, de nacionalidade espanhola, licenciado em Belas Artes, filho de pais de classe média alta, educado na religião católica. Dedicou-se à Pintura e ganhou o 1º prémio num evento artístico que lhe proporcionou uma bolsa de três anos, em Paris. Durante esse tempo viveu uma vida de boémio, abusando do álcool e do jogo, pois a vida não lhe dizia nada, sentia um vazio dentre de si.
Nesta altura, 1962-1965, estava a decorrer em Roma, o Concílio Vaticano II. O Espírito Santo estava a suscitar ao Papa, aos Cardeais e aos Bispos, uma renovação para a Igreja. Simultaneamente o mesmo Espírito escolhia e a preparava os trabalhadores para a sua vinha: carismáticos, focolares, caminho neocatecumenal ...
Entretanto o nosso jovem, regressou a Paris e alguém conhecido viu o seu modo de vida e convidou-o para um “curso de cristandade”, que lhe causou algum efeito. Começou a ler a Bíblia.
Kiko tinha uma empregada que vivia nas barracas da periferia de Paris, em Palomeras; um dia ela pediu-lhe ajuda porque o marido era alcoólico e batia-lhe muito. Kiko foi lá falar com ele; levou a Bíblia e instalou-se num galinheiro abandonado, junto das barracas. Estas eram “residência” de ladrões, ciganos , prostitutas, drogados, … tudo o que era marginalizado pela sociedade.
No princípio, julgavam-no espião do governo vigente, mas rapidamente constataram que era inofensivo: só lia a Bíblia e tocava no seu violão. Começaram a chegar-se para que lesse para eles e foram verificando que aquela PALAVRA lhes dizia respeito, que de facto aqueles pecadores de que falava a Bíblia, eram eles e que Deus os amava assim mesmo, pecadores.
Algures em Barcelona, licenciava-se em Química a descendente de um império de empresas dessa área, uma moça de nome Carmen. Decidiu ter uma vida completamente diferente daquela que os pais haviam determinado para ela, e foi para religiosa missionaria destinada à Colombia. Procurava voluntários para colaborarem com ela e falaram-lhe desse Kiko. Procurou-o nas barracas e acabou ela também em Palomeras.
O grupo foi crescendo e sentindo necessidade de celebrar a LITURGIA, pois eram assíduos à Palavra viviam em comunhão de sentimentos, com o mesmo espírito e vontade. Este pequeno grupo tornou-se uma COMUNIDADE. Frequentaram a Igreja da paróquia algumas vezes, mas foram expulsos porque estavam andrajosos e cheiravam mal. Então o Kiko convidou Padres para irem celebrar às barracas. Isso aconteceu algumas vezes. Até que o Pároco se queixou ao Bispo, que foi visitar as barracas e após estudo e reflexão sobre o que viu, autorizou e pediu ao Kiko que criasse outras comunidades ... até hoje.
Depois de muitas tribulações e passados 45 anos, o Caminho Neocatecumenal está em Angra do Heroísmo, já com Estatutos e Liturgia aprovados pelos Papas João Paulo II e Bento XVI . Todavia, continua a ser maltratado e flagelado, como fizeram com os apóstolos e os primeiros cristãos, apesar de estarmos no século XXI.
Quer se queira ou não, o Caminho Neocatecumenal, não é um movimento, mas sim uma iniciação cristã.
Cremos que, este carisma converta também o nosso coração de pecadores, como aconteceu com os marginais de Palomeras, que creram no Espírito Santo que receberam pela Palavra e pela Liturgia dentro da Comunidade de irmãos.





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