terça-feira, 10 de maio de 2016

“Los misioneros son la gloria de nuestra Iglesia”




Durante su homilía de este martes en Casa Santa Marta, el Papa subrayó el gran valor de los misioneros en la historia de la Iglesia. Francisco dijo que queman su vida por Jesús gracias al fuego que arde en sus corazones.

El Papa recordó a tantos misioneros que fueron a hacer el bien sin saber lo que les esperaba y, por ello, murieron jóvenes.

FRANCISCO

"Es justo que nos alegremos de tener a estos misioneros. Son verdaderos testigos. Pienso en cómo fue su último momento. ¿Cómo habrá sido su despedida? Como Francisco Javier: '¡Lo dejé todo, pero valía la pena!' Se fueron de forma anónima. Otros son mártires que ofrecieron su vida por el Evangelio. ¡Estos misioneros son nuestra gloria! ¡Son la gloria de nuestra Iglesia!"

Francisco concluyó con un mensaje para los jóvenes que no se sienten cómodos con la cultura del consumismo y del narcisismo. El Papa les pidió fijarse en el ejemplo de vida de los misioneros.

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA

«¡Iban como encadenados por el Espíritu Santo: una vocación! Y cuando, en esos lugares, vamos a los cementerios y vemos sus lápidas: tantos murieron jóvenes, con menos de 40 años. Porque no estaban preparados a soportar las enfermedades del lugar. Dieron su vida siendo jóvenes: ‘quemaron’ su vida. Pienso que, en ese último instante, lejos de su patria, de su familia, de sus seres queridos, ellos dijeron: ‘¡Valía la pena, lo que hice!’». 

«Nuestros misioneros, estos héroes de nuestros tiempos. Europa que llenó de misioneros otros continentes… Se iban sin volver… Me parece justo que demos gracias al Señor por el testimonio que dieron, son verdaderos testigos. Pienso en cómo fue el último momento de ellos: ¿cómo habrá sido su despedida? Como Javier: ‘¡Lo dejé todo, pero valía la pena!’ Se fueron de forma anónima. Mártires, ofreciendo su vida por el Evangelio. ¡Estos misioneros son nuestra gloria! ¡La gloria de nuestra Iglesia!». 

«Quisiera decirles a los muchachos y a las muchachas de hoy, que sé que no se sienten cómodos, que no son tan felices con la cultura del consumismo, del narcisismo… ¡Miren el horizonte! ¡Miren más allá, miren a estos misioneros nuestros! Recen al Espíritu Santo para que los impulse a ir lejos a ‘quemar’ su vida. Es una palabra algo dura, pero la vida vale la pena vivirla. Y, para vivirla bien, ‘quemarla’ en el servicio, en el anuncio, e ir adelante. Ésta es la alegría del anuncio del Evangelio». 

(Fuente: Radio Vaticana)
2016-05-10

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